15 de noviembre de 2005

Herobear and the Kid

Mike Kunkel trabajó durante varios años como animador en diferentes estudios, incluyendo Disney, donde colaboró en películas como Hércules o Tarzán, pero eventualmente decidió cambiar de ocupación para atender una de sus más grandes y tempranas pasiones: los comics.


Para ello, Mike fundó Astonish Comics, que sería el hogar de su creación: Herobear and the Kid. De su introducción en el TPB de la primera (y hasta ahora única) miniserie, Inheritance:

Herobear and the Kid es una visión nostálgica de la infancia, completa con una escuela nueva, bravucones, amor verdadero, imaginación... y un oso mágico.

Tras la muerte de su abuelo, el joven Tyler hereda un viejo oso de peluche y un reloj de bolsillo descompuesto. Pronto descubrirá que las cosas no siempre son lo que parecen y que nunca se debe juzgar a un oso por su cubierta.
Tyler está pasando por la desagradable experiencia de mudarse tras la muerte de su abuelo, quien heredó su casa al padre de Tyler, incluyendo a Henry, el mayordomo. Aún sin reponerse de su pérdida, Tyler tiene que enfrentar otra clase de problemas: nueva escuela, nuevos amigos, un nuevo bravucón detrás de su cabeza y... una niña con el extraordinario y terrible poder de hacerlo soñar cuando está despierto.

Pronto descubre que su herencia es bastante más grande y compleja de lo que él esperaba al descubrir que su "nuevo" oso de peluche puede mágicamente transformarse en Herobear. Sus aventuras suceden como si fuera algo perfectamente normal mientras crece el misterio del origen de Herobear y la verdadera identidad de su abuelo. Henry y las misteriosas propiedades del reloj que Tyler consideraba inservible son dos piezas más del rompecabezas que tiene que resolver antes de entender las implicaciones del legado de su abuelo.

Herobear and the Kid es uno de esas historias ideales para niños, pero que puede ser disfrutada, a veces aún más, por adultos. Narrada en primera persona por el protagonista a manera de remembranza, Kunkel retrata el mundo de Tyler de una manera tan fiel que resulta imposible para el lector no hallar ecos de su propia infancia en las aventuras de Tyler. Su estilo de dibujo, limpio y obviamente influenciado por su experiencia como animador cobra vida de manera inesperada gracias al acabado: sin tintas, con aspecto de cuaderno de bocetos a lápiz y donde la única intrusión de color es la capa roja de Herobear.

Si están buscando algún título ideal para introducir a la lectura a un niño, Herobear and the Kid puede ser una excelente opción y un extraordinario pretexto para seguir el consejo hallado en sus páginas: "Recuerden su infancia. Y compártanla".

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